20J | Por la salud mental de personas refugiadas o solicitantes de protección internacional

El Día Mundial de las Personas Refugiadas nos acercamos al equipo que trabaja en protección internacional de Provivienda para conversar sobre asilo, vivienda y salud mental.

En todo el mundo al menos 120 millones de personas han tenido que desplazarse forzosamente debido a persecuciones, conflictos, violencia, violaciones de los derechos humanos o acontecimientos que han alterado gravemente el orden público, según el último informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) de 2024. Además, el número de personas refugiadas que hay en el mundo se ha triplicado en la última década, llegando a los 43,4 millones a finales de 2023. España registró un total de 163.220 solicitudes de protección internacional en 2023, incrementando un 37% respecto al año anterior, y 1.129.800 en el conjunto de la Unión Europea, lo que implica un 18% más en comparación con 2022.

En Provivienda trabajamos con personas refugiadas desde 2016, respondiendo a la necesidad de que estas sean alojadas en un entorno lo más parecido a un hogar. A día de hoy contamos con 639 plazas de acogida repartidas por distintos municipios del territorio español.

Recientemente, en Provivienda hemos puesto en marcha un dispositivo piloto con un modelo de intervención dirigido a población beneficiaria o solicitante de protección internacional con una vulnerabilidad asociada a la presencia de un trastorno mental grave, que además hace poco ha sido seleccionado entre los 10 finalistas que optan a ganar los premios DKV Impacta. Entrevistamos a Luis Beato, responsable del Servicio de Apoyo Técnico en Enfermedad Mental y Adicciones de Provivienda, sobre el nuevo piso piloto situado en el distrito de Puente de Vallecas en Madrid.

Salud mental de personas solicitantes de protección internacional

P: En términos generales, ¿cuál es el trabajo de protección internacional dentro de Provivienda?
R: Uno de nuestros motores misionales es proveer de vivienda, que tiene que ver con la fase de autonomía en internacional. Otro de los motores es proveer de alojamiento temporal, la fase de acogida en la que temporalmente damos una vivienda a las personas que solicitan protección internacional. Tenemos programas de protección internacional en Galicia, Castilla-La Mancha, Andalucía, Cataluña, Madrid y el número de plazas es en torno a las 600.

P: Uno de vuestros proyectos más innovadores es el piso piloto de acogida para personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional con vulnerabilidad por enfermedad mental, ¿cómo surge?
R: Lo que intentamos fue dar solución a una necesidad que detectaron desde el propio Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. En el recurso hospitalario de la unidad de media estancia San Juan de Dios había un grupo de personas con un trastorno mental grave diagnosticado y a la hora de recibir el alta no encontraban donde poder reubicarles. Entonces lo que hacemos es ofrecerles esta respuesta.

P: ¿Cómo funciona este piso piloto?
R: Ahora mismo es el único piso que funciona con este modelo dentro de lo que es la fase de acogida en vivienda, en el sistema de protección internacional. La teoría la llevamos trabajando desde hace prácticamente un año, en el que ha habido muchísimas conversaciones, tanto con el Ministerio como con la entidad San Juan de Dios, para poder diseñarlo lo mejor posible y atar todo lo que pudiera pasar. En marcha lleva desde marzo de 2024 y dura 24 meses. Cuando en un dispositivo de protección internacional se detecta que hay alguien que tiene un trastorno mental grave, se puede hacer la derivación a esas plazas. Una vez que te dan el alta vuelves a tu plaza de la fase de acogida estándar, aquí es donde entra Provivienda.

P: ¿Puede tener que ver esa patología con el proceso migratorio o en general vienen diagnosticadas desde su lugar de origen?
R: El viaje muchas veces es lo que motiva la aparición de esa patología. Actualmente la enfermedad mental se entiende a partir del modelo de vulnerabilidad que implica que las personas somos más o menos vulnerables a padecer esta enfermedad y con la suficiente presión y estrés la puedes desarrollar. En principio yo soy de poca vulnerabilidad, pero si me presionan mucho puedo llegar a generar un trastorno mental grave. Mientras que otras personas, que tienen mucha vulnerabilidad, con un poquito de tensión van a generar el mismo trastorno. No hay diferencia entre el mío y el suyo, tan solo esa cantidad de tensión. Obviamente en un viaje migratorio, que en ocasiones se hace en unas condiciones dramáticas porque puede haber situación de calle, explotación, violencia, etcétera, incluso a quien tenga menos vulnerabilidad le puede hacer estallar esa patología. Imagínate si hay alguien que ya viene de su país de origen con una enfermedad mental diagnosticada o con una vulnerabilidad alta.

P: En el proyecto os referís al piso piloto como una vivienda ordinaria dispersa en la comunidad. 
R: Exacto. En el piso viven cuatro personas. No nos gustaría que fueran más de seis porque precisamente intentamos romper con esa institucionalización. Queremos que sean recursos pequeños para que se autogestionen y se organicen ellos mismos. Lo difícil de esto es dar el apoyo suficiente sin una pizca más de lo necesario. No queremos sobreprotegerles. Este modelo tiene que ver con el proceso de desinstitucionalización que defendemos.

P: ¿Por qué es un proyecto innovador?
R: Lo primero es que estamos tratando desde la más absoluta normalización y normalidad a personas solicitantes de protección internacional con una vulnerabilidad asociada por la presencia de un trastorno mental grave. Dentro del sistema únicamente había plazas dirigidas específicamente a personas vulnerables, pero no en la fase de acogida estándar. También como innovador, es poner en marcha una serie de modelos que sabemos que funcionan como el de recuperación, el modelo recovery, que se utiliza mucho en trastorno mental grave.

P: ¿Qué es el modelo de recuperación?
R: Es un modelo que da bastante más importancia a la fortaleza de la persona. Puede haber ciertas fases en su vida en la que puede necesitar un apoyo, entendemos a la persona más allá de su enfermedad mental, creemos que tiene una serie de áreas que pueden estar afectadas, pero hay otras que permanecen perfectamente y vamos a recuperarla desde esas áreas no afectadas. Se trata también de la recuperación por parte de la comunidad y la sociedad. Los chicos del piso piloto están en una comunidad de vecinos y vecinas y participan en ella, hacen sus aportaciones y participan en la vida del barrio. Hay uno que va a empezar a jugar ahora en un equipo de fútbol en el que se apuntó. Este es el debate de la vulnerabilidad. Hasta qué punto soy vulnerable o es la situación la que me convierte en vulnerable. Hay que luchar contra ese estigma que crea la situación.

P: Es pronto para hablar de aprendizajes, pero ¿qué os gustaría recoger?
R: Hace tiempo me dijeron que nuestra vida era una suma de vulnerabilidades en las que, con suerte, únicamente tendríamos la vejez. Todos vamos a ser vulnerables. La suma de vulnerabilidades no responde a la suma matemática de uno más uno igual a dos, sino que son uno más uno igual a tres. No es lo mismo tener dos vulnerabilidades por separado que juntas, porque son una entidad en sí.

P: ¿Son la salud mental y la vivienda derechos vulnerados para la población solicitante de protección internacional y refugiada?
R: Sin duda son dos de los ejes fundamentales sobre los que tenemos que trabajar y mucho, van unidos porque la vivienda es uno de los grandes desafíos. Difícilmente puedes mantener la salud mental si no cuentas con una vivienda, con un espacio seguro. De hecho, está demostrado el altísimo índice de enfermedad mental que existe en personas en situación de sinhogarismo.

 

El proyecto del piso piloto de acogida para personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional con vulnerabilidad por enfermedad mental está financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Compartir

Compartir

El Día Mundial de las Personas Refugiadas nos acercamos al equipo que trabaja en protección internacional de Provivienda para conversar sobre asilo, vivienda y salud mental.

En todo el mundo al menos 120 millones de personas han tenido que desplazarse forzosamente debido a persecuciones, conflictos, violencia, violaciones de los derechos humanos o acontecimientos que han alterado gravemente el orden público, según el último informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) de 2024. Además, el número de personas refugiadas que hay en el mundo se ha triplicado en la última década, llegando a los 43,4 millones a finales de 2023. España registró un total de 163.220 solicitudes de protección internacional en 2023, incrementando un 37% respecto al año anterior, y 1.129.800 en el conjunto de la Unión Europea, lo que implica un 18% más en comparación con 2022.

En Provivienda trabajamos con personas refugiadas desde 2016, respondiendo a la necesidad de que estas sean alojadas en un entorno lo más parecido a un hogar. A día de hoy contamos con 639 plazas de acogida repartidas por distintos municipios del territorio español.

Recientemente, en Provivienda hemos puesto en marcha un dispositivo piloto con un modelo de intervención dirigido a población beneficiaria o solicitante de protección internacional con una vulnerabilidad asociada a la presencia de un trastorno mental grave, que además hace poco ha sido seleccionado entre los 10 finalistas que optan a ganar los premios DKV Impacta. Entrevistamos a Luis Beato, responsable del Servicio de Apoyo Técnico en Enfermedad Mental y Adicciones de Provivienda, sobre el nuevo piso piloto situado en el distrito de Puente de Vallecas en Madrid.

Salud mental de personas solicitantes de protección internacional

P: En términos generales, ¿cuál es el trabajo de protección internacional dentro de Provivienda?
R: Uno de nuestros motores misionales es proveer de vivienda, que tiene que ver con la fase de autonomía en internacional. Otro de los motores es proveer de alojamiento temporal, la fase de acogida en la que temporalmente damos una vivienda a las personas que solicitan protección internacional. Tenemos programas de protección internacional en Galicia, Castilla-La Mancha, Andalucía, Cataluña, Madrid y el número de plazas es en torno a las 600.

P: Uno de vuestros proyectos más innovadores es el piso piloto de acogida para personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional con vulnerabilidad por enfermedad mental, ¿cómo surge?
R: Lo que intentamos fue dar solución a una necesidad que detectaron desde el propio Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. En el recurso hospitalario de la unidad de media estancia San Juan de Dios había un grupo de personas con un trastorno mental grave diagnosticado y a la hora de recibir el alta no encontraban donde poder reubicarles. Entonces lo que hacemos es ofrecerles esta respuesta.

P: ¿Cómo funciona este piso piloto?
R: Ahora mismo es el único piso que funciona con este modelo dentro de lo que es la fase de acogida en vivienda, en el sistema de protección internacional. La teoría la llevamos trabajando desde hace prácticamente un año, en el que ha habido muchísimas conversaciones, tanto con el Ministerio como con la entidad San Juan de Dios, para poder diseñarlo lo mejor posible y atar todo lo que pudiera pasar. En marcha lleva desde marzo de 2024 y dura 24 meses. Cuando en un dispositivo de protección internacional se detecta que hay alguien que tiene un trastorno mental grave, se puede hacer la derivación a esas plazas. Una vez que te dan el alta vuelves a tu plaza de la fase de acogida estándar, aquí es donde entra Provivienda.

P: ¿Puede tener que ver esa patología con el proceso migratorio o en general vienen diagnosticadas desde su lugar de origen?
R: El viaje muchas veces es lo que motiva la aparición de esa patología. Actualmente la enfermedad mental se entiende a partir del modelo de vulnerabilidad que implica que las personas somos más o menos vulnerables a padecer esta enfermedad y con la suficiente presión y estrés la puedes desarrollar. En principio yo soy de poca vulnerabilidad, pero si me presionan mucho puedo llegar a generar un trastorno mental grave. Mientras que otras personas, que tienen mucha vulnerabilidad, con un poquito de tensión van a generar el mismo trastorno. No hay diferencia entre el mío y el suyo, tan solo esa cantidad de tensión. Obviamente en un viaje migratorio, que en ocasiones se hace en unas condiciones dramáticas porque puede haber situación de calle, explotación, violencia, etcétera, incluso a quien tenga menos vulnerabilidad le puede hacer estallar esa patología. Imagínate si hay alguien que ya viene de su país de origen con una enfermedad mental diagnosticada o con una vulnerabilidad alta.

P: En el proyecto os referís al piso piloto como una vivienda ordinaria dispersa en la comunidad. 
R: Exacto. En el piso viven cuatro personas. No nos gustaría que fueran más de seis porque precisamente intentamos romper con esa institucionalización. Queremos que sean recursos pequeños para que se autogestionen y se organicen ellos mismos. Lo difícil de esto es dar el apoyo suficiente sin una pizca más de lo necesario. No queremos sobreprotegerles. Este modelo tiene que ver con el proceso de desinstitucionalización que defendemos.

P: ¿Por qué es un proyecto innovador?
R: Lo primero es que estamos tratando desde la más absoluta normalización y normalidad a personas solicitantes de protección internacional con una vulnerabilidad asociada por la presencia de un trastorno mental grave. Dentro del sistema únicamente había plazas dirigidas específicamente a personas vulnerables, pero no en la fase de acogida estándar. También como innovador, es poner en marcha una serie de modelos que sabemos que funcionan como el de recuperación, el modelo recovery, que se utiliza mucho en trastorno mental grave.

P: ¿Qué es el modelo de recuperación?
R: Es un modelo que da bastante más importancia a la fortaleza de la persona. Puede haber ciertas fases en su vida en la que puede necesitar un apoyo, entendemos a la persona más allá de su enfermedad mental, creemos que tiene una serie de áreas que pueden estar afectadas, pero hay otras que permanecen perfectamente y vamos a recuperarla desde esas áreas no afectadas. Se trata también de la recuperación por parte de la comunidad y la sociedad. Los chicos del piso piloto están en una comunidad de vecinos y vecinas y participan en ella, hacen sus aportaciones y participan en la vida del barrio. Hay uno que va a empezar a jugar ahora en un equipo de fútbol en el que se apuntó. Este es el debate de la vulnerabilidad. Hasta qué punto soy vulnerable o es la situación la que me convierte en vulnerable. Hay que luchar contra ese estigma que crea la situación.

P: Es pronto para hablar de aprendizajes, pero ¿qué os gustaría recoger?
R: Hace tiempo me dijeron que nuestra vida era una suma de vulnerabilidades en las que, con suerte, únicamente tendríamos la vejez. Todos vamos a ser vulnerables. La suma de vulnerabilidades no responde a la suma matemática de uno más uno igual a dos, sino que son uno más uno igual a tres. No es lo mismo tener dos vulnerabilidades por separado que juntas, porque son una entidad en sí.

P: ¿Son la salud mental y la vivienda derechos vulnerados para la población solicitante de protección internacional y refugiada?
R: Sin duda son dos de los ejes fundamentales sobre los que tenemos que trabajar y mucho, van unidos porque la vivienda es uno de los grandes desafíos. Difícilmente puedes mantener la salud mental si no cuentas con una vivienda, con un espacio seguro. De hecho, está demostrado el altísimo índice de enfermedad mental que existe en personas en situación de sinhogarismo.

 

El proyecto del piso piloto de acogida para personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional con vulnerabilidad por enfermedad mental está financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.


¿Quieres estar al día de cuestiones relacionadas con el ámbito de la vivienda?
Suscríbete a nuestro boletín y recibe mensualmente en tu correo noticias, eventos, estudios e informes relacionados con la vivienda.

Artículos relacionados

Ir al contenido